Condicionamiento Operante: Técnicas para gestión de conductas

 

Adquirir hábitos, eliminar conductas, reforzar comportamientos, puede ser un poco complicado, especialmente en niños y niñas. Hablemos sobre Técnicas Modificación de Conductas: Condicionamiento Operante.

El condicionamiento operante es un tipo de aprendizaje asociativo que tiene que ver con el desarrollo de nuevas conductas en función a consecuencias.

Es una forma de enseñanza mediante la cual un sujeto tiene más probabilidades de repetir (o no) las formas de conducta que conllevan consecuencias positivas, y menos probabilidad de repetir las que conllevan problemas o situaciones negativas.

El condicionamiento operante se extendió a la conducta humana fuera del ámbito del laboratorio donde lo originó Skinner, y se focaliza en la intervención sobre conductas relevantes para la vida cotidiana.

Las conductas son conceptualizadas como operantes en la medida en que operan, influyen en el ambienten y se fortalecen o debilitan en función de las consecuencias que les siguen.

Los principios del condicionamiento operante describen la influencia de los diferentes estímulos y acontecimientos ambientales, en la conducta. Pueden ser antecedentes o consecuencias.

Se consideran antecedentes, aquellas situaciones en las que ocurre una conducta particular, y las consecuencias son el impacto que tiene la conducta sobre las relaciones sociales, u otros resultados personales en relación con el entorno, porque no sólo las consecuencias (reforzadores o castigo) controlan la conducta, también pueden hacerlo los estímulos ambientales que la anteceden.

La Contingencia es el término que se utiliza para describir las relaciones probabilísticas entre la conducta, sus antecedentes y sus consecuencias.

Los principios básicos que caracterizan las relaciones entre las conductas y los sucesos ambientales del modelo de condicionamiento operante son: el reforzamiento, castigo, extinción y control de estímulos.

El Reforzamiento es la presentación de un estímulo positivo o retirada de un estímulo negativo, después de una respuesta, que a consecuencia de ello incrementa su frecuencia o probabilidad.

El Castigo es la presentación de un estímulo negativo o retirada de un estímulo positivo después de haber sido emitida una respuesta que a consecuencia de ello reduce su frecuencia o probabilidad.

La Extinción es dejar de reforzar una conducta previamente reforzada, a consecuencia de lo cual disminuye su frecuencia o probabilidad.

El Control de estímulos es el reforzamiento de una conducta en presencia de un estímulo, pero no en presencia de otros. En el primer caso se incrementa la respuesta, en el segundo decrece.

Aprendan bien estos principios, porque son los sustentaran todas las técnicas operantes que seleccionaremos en función en función del tipo de efecto conductual que se desee lograr.

Vamos distinguir la diferencia entre Refuerzo, Reforzamiento y Reforzador.

El refuerzo es todo ese estímulo que hace que una conducta aumente.

El reforzamiento es el estímulo que hace que la conducta que lo ha provocado aumente. Puede ser positivo (placentero) o negativo (aversivo).

El reforzador es el estímulo concreto (tangible, simbólico, etc.) que se utiliza para que se produzca el reforzamiento positivo o negativo.

El reforzamiento es sin duda el procedimiento por excelencia que se utiliza para incrementar y mantener conductas deseadas en estudiantes.

Hablemos de los tipos de Reforzamiento…

El Reforzamiento Positivo. Se habla de reforzamiento positivo cuando una conducta se incrementa ante la presentación de un estímulo agradable o gratificante como consecuencia de la realización de la misma.

Para aplicarlos tomar en cuenta que los reforzadores positivos no son sinónimos de recompensa o premio.  Además, lo que es placentero para un niño, no lo es para otro, necesariamente.

Vamos a ver los tipos de Reforzadores Positivos.

Reforzadores primarios o incondicionados, llamado también intrínseco, su valor reforzante suele estar asociado a necesidades básicas del ser humano como la comida o la bebida.

Reforzadores secundarios o condicionados, llamado también extrínseco Son los más extendidos en los seres humanos. Son condicionados porque su valor reforzante se ha adquirido mediante un proceso de aprendizaje. Suelen ser estímulos inicialmente neutros que adquieren su valor reforzante al asociarse repetidamente con estímulos primarios (comida/elogio) u otros estímulos que ya son reforzantes (juguete/aprobación).

Skinner, también señaló los Reforzadores condicionados generalizados, como, el dinero y el elogio, la aprobación y el afecto, porque se han adquirido mediante el aprendizaje, y son generalizados porque están asociados a muchos otros reforzadores (comida, sonrisa, entrega de distintos objetos o actividades reforzantes, etc.).

Están también, los Reforzadores Tangibles, estos son objetos materiales que pueden ser tanto reforzadores primarios como secundarios, como por ejemplo comida, juguetes, ropa, aparatos electrónicos, cromos, etc.

En tanto, los Reforzadores Sociales, son las muestras de atención, valoración, aprobación, reconocimiento, entre otros, que recibe una persona por parte de otras como consecuencia de la realización de una conducta. Son de los reforzadores más poderosos que facilitan el incremento y mantenimiento de la conducta y se pueden suministrar verbalmente (¡eres genial!) por escrito (mensaje), mediante contacto físico (abrazo, palmada en la espalda) o por gestos (sonrisa).

Spiegler y Guevremont en el 2010, resaltan cuatro ventajas de la aplicación del refuerzo social:

1)    Son fáciles de administrar puesto que sólo se necesita una persona que lo haga,

2)    No tienen coste económico alguno,

3)    Pueden ser administrados inmediatamente que se realice la conducta y

4)    Son refuerzos naturales (felicitar a alguien).

Existen las Actividades Reforzantes: Algunos ejemplos son ir al cine, jugar, escuchar música, etc. Cualquiera de las actividades placenteras que realiza una persona puede utilizarse como reforzador para incrementar la ocurrencia de una conducta.

Ahora pasemos al reforzamiento negativo.

El Reforzamiento Negativo es un objeto, evento o conducta cuya retirada incrementa la frecuencia de la respuesta por parte del sujeto. Hace referencia al aumento de la probabilidad de que se repita una conducta al retirar un estímulo aversivo inmediatamente después de que se ha realizado la conducta.  Esto es, la respuesta emitida por el individuo elimina un estímulo aversivo que hasta entonces estaba presente, con lo cual, la ocurrencia futura de esta respuesta se incrementa.

Un ejemplo de reforzamiento negativo sería el siguiente: un niño al que no le gusta ir al colegio, llora y como consecuencia de ello no le llevan y le dejan en casa. Esto incrementará su conducta de llanto puesto que con ello evita ir al colegio.

En el caso de las fobias, el reforzamiento negativo suele ser una de las principales causas de su mantenimiento.

Por ejemplo, si una persona teme ahogarse, no va a playas, ni ríos, y así reduce su ansiedad, está reforzando negativamente su conducta de evitación. Cada vez que evita entrar en aguas reduce su ansiedad, luego aumentará la frecuencia de la conducta de evitar las playas y ríos.

Para lograr aprendizajes, adquisición de conductas deseadas y la extinción de conductas indeseadas, se desarrollan programas de reforzamiento.

Los Programas de Reforzamiento, son reglas que indican el momento y la forma en que la aparición de la respuesta va a ir seguida de un reforzador sobre la administración del reforzador, o sea, las reglas que describen cómo fomentar, incrementar y mantener una conducta en función de la aplicación de los reforzadores, una vez emitida la conducta.

Estos programas influyen en distintos aspectos del aprendizaje, como la rapidez con la que se aprende inicialmente la respuesta, la frecuencia con la que se ejecuta la respuesta aprendida, la frecuencia con la que se hacen las pausas después de los reforzamientos, o el tiempo que se sigue ejecutando la respuesta una vez que el refuerzo deja de ser predecible o se suspende.

Existen dos tipos de programas de reforzamiento: Reforzamiento continuo y Reforzamiento intermitente, cada uno con efectos diferentes sobre la conducta.

El Reforzamiento continuo implica presentar un reforzador siempre que se realice la conducta objetivo. Este tipo de reforzamiento conviene utilizarlo para aumentar la frecuencia de respuestas débiles o muy inestables o cuando pretendemos instaurar una nueva conducta en el repertorio del individuo. Por ejemplo, si queremos instaurar la conducta de lavarse las manos, al principio conviene reforzar cada día que el niño lo haga.

En tanto el Reforzamiento intermitente supone administrar el reforzador de manera contingente o eventual, a la realización de una conducta, pero no en todas las ocasiones que ésta se lleve a cabo. Siguiendo con el ejemplo anterior, una vez instaurado el hábito de lavarse las manos, podemos reforzarlo sólo de vez en cuando.

El Reforzamiento Intermitente puede llevarse a cabo mediante dos tipos de programas:     a) programas de razón, y b) programas de intervalo.

El de razón (en función del número de respuestas) y de intervalo (en función del tiempo).

Programas de razón, a veces conviene reforzar no en cada ocurrencia de la conducta deseada, sino cuando el individuo ya la ha realizado en varias ocasiones. Los programas de razón y puede ser fijo o variables.

En los programas de razón fija, el refuerzo se aplica después de un número fijo de respuestas.

En los programas de razón variable en este caso, el número de respuestas para conseguir el reforzador varía aleatoriamente, aunque siempre dentro de un promedio determinado. Un ejemplo son las máquinas tragamonedas.

Y los Programas de intervalo, en muchas ocasiones puede ser más útil reforzar cada cierto intervalo tiempo.

Los Programas de Intervalo pueden ser fijos o variable, fijos, cuando el espacio de tiempo para reforzar está claramente establecido o variable cuando se aplica según un intervalo medio, alrededor de un promedio.

Por lo general, los programas razón producen una adquisición más rápida, pero fácilmente extinguible una vez suspendida la administración de reforzadores; y los de intervalo producen una adquisición más estable y resistente. En la cotidianidad estos programas básicos a menudo se combinan.

Técnicas operantes para la adquisición de nuevas conductas

Los procedimientos operantes basados en el manejo de consecuencias se han centrado fundamentalmente en el incremento, reducción y mantenimiento de conductas ya existentes. No obstante, el aprendizaje requiere también instaurar conductas simples o complejas que no se encuentran en el repertorio habitual del individuo.

Para instaurar nuevas conductas se implementan tres técnicas: Moldeamiento, Encadenamiento e Instigación/atenuación o Desvanecimiento.

El Moldeamiento, se refiere al reforzamiento de los pequeños pasos o aproximaciones que conducen hacia una conducta meta, o sea, se puede llevar a cabo reforzando diferentes aspectos de la conducta final. A través del reforzamiento de las aproximaciones sucesivas se va logrando gradualmente la conducta meta final.  Se utiliza tanto para instaurar conductas simples como más complejas.

En el Encadenamiento, la mayoría de las conductas están compuestas por una secuencia de varias respuestas que siguen un orden y forman una cadena. Las respuestas concretas que componen la cadena generalmente representan respuestas individuales que ya existían en el repertorio del sujeto. El Encadenamiento sería, por tanto, la forma de conectar los distintos eslabones de una cadena, que pueden estar compuestos por conductas o actividades simples o complejas.

En la vida diaria existen muchas actividades compuestas por una cadena de conductas intermedias que mantienen entre sí un orden establecido.  por ejemplo, cuando queremos que el niño aprenda a lavarse los dientes. Hacerlo adecuadamente requiere realizar una serie de acciones, unas detrás de otras.

Se puede hablar de tres tipos de encadenamiento: a. Presentación de la cadena total. b. Encadenamiento hacia adelante, y c. Encadenamiento hacia atrás.

En tanto, la Instigación/atenuación, es muy útil para enseñar conductas que sólo mediante las aproximaciones sucesivas o el encadenamiento resulta difícil adquirir. Desarrollar una conducta se facilita mediante el empleo de señales, instrucciones, gestos, direcciones, ejemplos y modelos para iniciar la respuesta. Los instigadores ayudan a iniciar una respuesta y a que se lleve a cabo. Ejemplo a un niño pequeño que tome la cuchara porque va a comer, dar instrucciones verbalmente para que realice la conducta y cómo hacerlo, cómo coger la cuchara, guiar físicamente la conducta.

Técnicas operantes para la reducción o eliminación de conductas

Existen tres procedimientos básicos para eliminar conductas: El reforzamiento diferencial de otras conductas, la extinción y el castigo.

Reforzamiento diferencial de otras conductas (RDO), es un procedimiento habitual para eliminar conductas o reducirlas es evitar su reforzamiento y a cambio reforzar conductas alternativas. Hay varios tipos de reforzamiento diferencial de otras conductas: reforzamiento diferencial de conductas incompatibles, reforzamiento diferencial de conductas alternativas y reforzamiento de conductas funcionalmente equivalentes.

El Reforzamiento Diferencial de conductas Incompatibles. (RDI). Consiste en reforzar una conducta que es incompatible con la conducta a eliminar. Por ejemplo, si un niño se está mordiendo las uñas y se le refuerza cada vez que inicia la conducta de dibujar o cualquier actividad que implique utilizar las dos manos, se estaría utilizando este tipo de reforzamiento diferencial.

El Reforzamiento Diferencial de conductas Alternativas (RDA). Cuando no es posible encontrar respuestas incompatibles con la conducta problema, se puede llevar a cabo reforzamiento diferencial de conductas alternativas. En primer lugar, sería conveniente elegir aquellas conductas que, si bien no son

incompatibles, son conductas que podríamos decir que compiten con la conducta problema. Por ejemplo, jugar a la pelota, o leer, son conductas que no son incompatibles con ver la TV, pero pueden competir con ella.

El Reforzamiento Diferencial de conductas funcionalmente equivalentes. Hace referencia al reforzamiento de conductas alternativas a la conducta problema que permiten alcanzar las mismas metas, pero de forma más adecuada o adaptativa, Con ello se reduciría la frecuencia de la emisión de la conducta indeseable.

Por ejemplo, un niño puede tener hambre y querer comer, pero lo pide lloriqueando. En este caso, se reforzaría cualquier conducta que implicara expresar su deseo de comer de forma adecuada.

El Reforzamiento Diferencial de tasas bajas de respuesta. Cuando la frecuencia de la conducta inadecuada es muy alta o cuando hay pocas conductas alternativas en el repertorio habitual del individuo, el reforzamiento diferencial de conductas alternativas puede no ser muy efectivo.

La Extinción, consiste en retirar el reforzamiento de una conducta, al dejar de reforzar, dicha conducta disminuye su frecuencia gradualmente hasta que solo ocurre con la misma frecuencia con que ocurría antes del reforzamiento. Sencillamente, consiste en dejar de reforzar una conducta previamente reforzada.

El Castigo, provoca la disminución de una conducta porque el suceso que la sigue es un estímulo aversivo, hace referencia a la reducción de la frecuencia futura de una conducta cuando tras su emisión se presenta un estímulo aversivo o se retira un estímulo positivo de manera contingente a la conducta. El castigo, a pesar de la prevención que suscita, está presente habitualmente en la vida cotidiana.

Se entiende por Castigo Positivo la reducción de la frecuencia futura de una conducta cuando tras su emisión se presenta un estímulo aversivo y en el Castigo Negativo existen dos tipos fundamentales de castigo basado en la retirada de estímulos positivos: Tiempo-fuera de reforzamiento y Coste de Respuestas. El Tiempo fuera de reforzamiento positivo, consiste en negar el acceso temporal a los reforzadores inmediatamente después de que se realice la conducta inadecuada que se desea reducir o eliminar. El Coste de respuesta se refiere a la perdida de un reforzado positivo del que dispone el individuo, ejemplo la retirada de puntos o del carnet de conducir por cometer una infracción de tránsito.

Mientras que la Sobrecorrección, es una técnica para la modificación de conducta, especialmente utilizada en niños. Constituye una penalización por llevar a cabo una conducta o acción inadecuada, no solo reparar lo que daño, sino, además, agregar más esfuerzo con acciones relacionadas. Ejemplo, el niño que ensucia un mueble de pintura, los padres le ponen a limpiar el mueble que ensució y luego los demás muebles.

 

Programas de Economía de Fichas y los contratos de contingencias.


Economía de fichas, esta técnica de modificación de conducta, se basa en el concepto del reforzamiento de conductas deseables que se desea fomentar.

 

El procedimiento a emplear en esta técnica se basa en el intercambio. La emisión de la conducta objetivo se recompensa con un reforzador generalizado den forma de fichas o puntos, que posteriormente pueden ser intercambiado por reforzadores apetecibles para el sujeto.

 

El primer paso para poder aplicar esta técnica es explicar y establecer junto al individuo a tratar el procedimiento que se va a llevar a cabo. Para que esta técnica sea efectiva los sujetos deben ser capaces de comprender el concepto de fichas y para qué sirven. 

 

Dicho de otra manera, la técnica consiste en establecer un sistema en el que el niño gane puntos o fichas por comportarse de una determinada manera. Estas fichas pueden cambiarse más tarde por un premio mayor, pactado de antemano. Así, se puede acordar con el niño que si consigue un determinado número de fichas o puntos podrá acceder a un juguete, juego, actividad, etc. que desee.


Ventajas de este programa, la economía de fichas se puede aplicar tanto en un tratamiento individualizado como en un grupo de niños. Permite el establecimiento de comportamientos deseados a medio y a largo plazo que, de estar bien planteados, finalmente se adquirirán como rutinas. Se puede llevar a cabo en distintos contextos (familiar, escolar), en función de cuáles sean los objetivos.

Esperamos que haya logrado aprender sobre el condicionamiento operante, las principales técnicas de adquisición de conductas, técnicas de incremento y de reducción de conductas y de los programas de economía de fichas.

 

Elaborado por Instituto PsicoEducativo Familiar (IPEF)

Dra. Luz Rosa Estrella, Psicóloga.

Fuentes: Wikipedia. AGS Psicólogos Madrid.  Psicología y Mente. Técnicas operantes de Mª Ángeles Ruiz, Marta Isabel Díaz y Arabella Villalobos.

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